«Se puede decir que en Miami toqué fondo, no sabía ni qué iba a decir», confesó Carlos Alcaraz en una entrevista con Marca en el mes de abril. Venía entonces de ganar el Masters 1000 de Montecarlo por primera vez en su carrera y de respirar más tranquilo tras un mes de marzo dramático al caer de forma inesperada en Indian Wells y perder de forma estrepitosa en su estreno en Miami frente a David Goffin.
Nada le salía en aquel momento a Alcaraz, que defraudó en el Open de Australia tras ser eliminado en cuartos de final frente a un mermado Novak Djokovic y que únicamente había logrado ganar el ATP 500 de Rotterdam, un buen título pero donde apenas tuvo rivales difíciles. Un par de semanas después falló en el ATP 500 de Doha y llegó a marzo con malas sensaciones y se fue del Sunshine Double (Indian Wells y Miami) con todos los pilotos en rojo.
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Jesús Urdiola
Tras perder en Miami, Alcaraz decidió no volverse a Murcia a entrenar. Primero se fue junto a su amigo Jimmy Butler, jugador de la NBA, al cumpleaños de Paul Pogba –que lo celebró en Miami– y tras aquella fiesta, por la que recibió numerosas críticas, se marchó con su familia a la Riviera Maya para desconectar por unos días del tenis. No tocó la raqueta en más de una semana y eso fue su salvación.
Fue tras el Masters 1000 de Miami, que se lo llevó el joven Jakub Mensik tras ganarle la final a Djokovic, cuando Carlitos comenzó sus entrenamientos sobre tierra batida en Murcia y después de desplazó a Mónaco para jugar el Masters 1000 de Montecarlo, uno de los eventos más especiales del calendario. Ahí, pese a no mostrar su mejor tenis, logró llevarse el título. El arte de no jugar bien y ganar, algo que solo saben hacer los campeones.
El inicio de una racha tremenda
Aquel título en Mónaco fue el comienzo de una espectacular racha. La semana siguiente disputó el Conde de Godó llegando a la final del torneo, aunque llegó con el tanque de gasolina casi vacío y con unas molestias físicas que le impidieron competir al 100 %. Cayó ante Holger Rune y le tocó bajarse de Madrid, y otra vez volvieron las críticas a su calendario. Incluso Feliciano López, director del Mutua Madrid Open, le mandó un recado por dejar al mejor torneo de España sin su mayor activo.
Esas críticas se sumaron a las que recibió por el estreno de su documental en Netflix, donde da una imagen de 'fiestero'. De ahí que, aun sin estar en Madrid, fuese el gran tema de conversación en el mundo del tenis. Aun así, Carlitos hizo oídos sordos y trabajó para llegar bien a Roma, un evento 'maldito' para él hasta este 2025 donde se coronó amargando el regreso de Jannik Sinner.
Desde esa final en La Ciudad Eterna Alcaraz y Sinner se han cruzado en el duelo por el título en cada torneo que han disputado ambos. Dos semanas después midieron fuerzas en Roland Garros y, aunque el transalpino tuvo la Copa de los Mosqueteros en su mano, desaprovechó tres pelotas de partido y Carlitos firmó una de las grandes remontadas de todos los tiempos.
Sin embargo, Sinner no se vino abajo –algo que a la mayoría le hubiese pasado– y se tomó la revancha en Wimbledon. Aprendió la lección de las dos finales anteriores y encontró la manera de ser muy superior al murciano. Eso sí, Carlitos en la antesala del major sobre hierba se coronó en Queen's, logrando otra final y otro entorchado.
Ahí ya van seis finales –con cuatro títulos– y la séptima es la del Masters 1000 de Cincinnati, donde volverá a tener al otro lado de la red a su mayor rival. El de San Cándido busca empatarle en el cara a cara de este año, mientras que el murciano quiere conquistar por primera vez este torneo y llegar completamente lanzado al US Open, un torneo donde ha defraudado en las dos últimas ediciones. Para eso todavía quedan unos días, por lo que ahora nos ocupa este nuevo capítulo entre Sinner y Alcaraz, con diferencia los dos mejores tenistas del mundo.